La primera decisión del nuevo Consell en materia educativa ha sido el retraso del inicio de curso. Esperable y demandado en aras de la buena organización escolar. Ha pasado más desapercibido que, en el lote, venía el primer recorte aprobado por este gobierno: tres días menos de servicio público educativo. Esto es lo que significa que el curso pierda tres días lectivos, cuestión que no tiene que ver con la buena organización escolar, sino con la reducción del servicio que reciben los alumnos y familias.
Por inercia de oposición, lo único que se ha hecho es retomar calendarios anteriores, que sólo fue ampliado el curso pasado. Nos vuelve a situar en lo común de entre las autonomías y la pérdida de estos tres días ni siquiera es valorada negativamente por los representantes de los padres como FAPA-València.
Así, el curso tendrá 178 días lectivos en Infantil y Primaria. Con cuentas reales, es decir, descontando recreos, fiestas locales y los meses de intensiva, un total de 771 horas de curso. La media en la Unión Europea está en 182 días lectivos con 768 horas (más otras 40 no obligatorias) y la media de la OCDE, 185 días con 794 horas. En Secundaria se queda en el mínimo Lomce, es decir, 175 días.
El rendimiento escolar no depende de la cantidad, sino de la calidad de las clases. Eso no hay duda. Pero el calendario es sólo cantidad. Y a veces, con el despectivo tópico del sector “la escuela no es un aparcaniños” se menosprecia el importante papel social de guarda que tiene el sistema educativo y la fundamental repercusión que ha tenido la Infantil en, por ejemplo, la incorporación de la mujer al mundo laboral. Se habla de Educación, pero también de servicio público, cuando se reivindica una red de centros de primer ciclo o se incluye en el programa de gobierno crear unidades de dos años en los colegios. En Europa, por ejemplo, es habitual que Infantil tenga más días lectivos (191 de media).
Sólo en Primaria, tres días menos significan más de 200.000 clases que nunca se darán. Hay quien piensa que hablar de esto desprestigia al profesorado. Todo lo contrario, no hay mayor dignificación del docente que valorar sus horas de docencia.

Artículo publicado en El Mundo Valencia el 8 de julio de 2015.