En estas elecciones europeas que ha ganado el PP, se votaba los candidatos al Parlamento Europeo, ha tenido una lectura de política nacional y se ha debatido durante la campaña de la crisis económica y en qué se gastan el dinero los políticos. De esta forma, pretender un análisis electoral con la Educación como causa de los resultados es bastante absurdo, pero sí que me voy a permitir hacerlo desde las consecuencias que estas elecciones pueden tener en la Educación. Particularmente en la Comunitat Valenciana y en la Región de Murcia, que conozco más.

Está claro que la Educación no ha pintado nada en estas elecciones. Además, las Europeas son votaciones de escasisima participación. Esto es importante porque justamente la polémica sobre la Educación valenciana (la huelga y eso) representa sobre todo un enganche para la movilización electoral de la izquierda. Como ya dije, hasta la llegada de Gurtel, la única herida abierta en la hegemonía del PP en la Comunitat. Pero es pedir mucho a la Plataforma que sea motivo para animar a la gente a votar en Europa.

La lectura que hacen los medios de los resultados es en relación al caso Gurtel. Sí creo que esto puede afectar a la política educativa del Consell, en la medida de que el Gobierno Camps sale reforzado electoralmente. Por lo tanto, de alguna forma, se le disipan los peores augurios (a la espera de lo que pase en los juzgados). Por tanto, pueden permitirse el lujo de relativizar las movilizaciones de la Plataforma. “Mucho ruido y pocas nueces”. Si ésta es la conclusión que se saca en la avenida Campanar y, sobre todo, en la Plaza Manises, su política educativa no está provocando desgaste electoral. ¿Para qué cambiarla, entonces? En este panorama, Camps quizás siga contemplando un cambio de Consell para verano, pero no está tan claro que, como los más agoreros vaticinaban, tenga que salir de él el conseller Font de Mora. Sobre todo, si no se ve la necesidad de cambiar el equipo de Educación para negociar un pacto basado en la cesión con el que devolver la calma educativa de cara a las próximas autonómicas. Esto será necesario, pero el PP puede entender que conserva la iniciativa, también en Educación.

Esto es importante, porque se le abre la puerta, entonces, de conseguir una calma en el sistema educativo a través de la negociación laboral y no de la política educativa. Al fin y al cabo, los sindicatos, apelando a su responsabilidad, saben que su función es conseguir mejoras en las condiciones laborales del profesorado. Y en ese terreno, quien maneja el presupuesto tiene ventaja.

Así que quizás este análisis sea algo enrevesado o forzado, lo reconozco, pero aún así creo que los resultados electorales del PP en la Comunitat refuerzan al equipo de Font de Mora en la Conselleria de Educación, en la medida de que Camps no se vea a realizar cambios para mantener una sangría de votos que no se ha producido y, por tanto, decida incidir en las políticas puestas en marcha en esta legislatura. Y una de las más significativas ha sido la emprendida por Font de Mora.

Por otro lado, en Murcia, la situación política de la Consejería de Educación no puede ser más ventajosa. El PP dobla en votos al PSRM-PSOE y el equipo de Sotoca acaba de firmar un Pacto por la Educación que compromete una inversión de 915 millones y firmado por todos los sindicatos docentes. Es una situación tan idílica (políticamente hablando) que asusta porque sólo se puede pensar que si mejor no se puede estar, sólo se puede ir a peor. Pero hasta esto es difícil hoy en día.