En primer lugar, tómense este post con humor, o al menos, que no pase de curiosidad, porque ya adelanto que no existen aquelarres periódicos de sindicalistas valencianos que en plan Club Bildenberg se reúnen periódicamente para planificar el asalto a las estructuras estatales de negociación educativa. Tampoco, cuesta reconocerlo, creo que seamos la autonomía propicia para exportar éxitos educativos y/o laborales. Vamos, si quieren algo bueno de la Comunitat, compren mandarinas, por ejemplo, que los indicadores, salarios y otras ventajas laborales no los tenemos en su punto, todavía.
Dicho esto, es cierto que el peso de las federaciones valencianas en algunos sindicatos docentes representativos aumenta. Se me ha ocurrido el tema al ver la entrevista a los dos nuevos portavoces de la Confederación de STEs y que el congreso del sindicato de inspectores Usite ha celebrado en Cartagena. Además, el principal sindicato de la Concertada, FSIE, cuenta con importantes dirigentes valencianos en su Ejecutiva.
Es decir, estamos hablando del principal sindicato de la Pública (con permiso de FE-CCOO), de la Concertada y, si asumimos que Adide es una asociación, de los inspectores de Educación. No está mal.
¿Por qué pasa esto? Para mi es porque estas tres federaciones sindicales triunfan electoralmente y de manera holgada en sus respectivos sectores, aquí en la Comunitat. STEPV logra alrededor del 45% de los votos docentes, FSIE más de la mitad de los delegados en la Concertada y Usite-CV representa a la gran mayoría de los inspectores valencianos (y en la dirección territorial de Valencia, más cerca de la totalidad que de la mitad). Y eso, traducido a poder interno, pesa mucho.
No obstante, no creo que este anecdótico tema repercuta en el profesorado valenciano de distinta forma de si los dirigentes sindicales provinieran de otra autonomía. Ya veremos