La Consejería de Educación andaluza ha iniciado un programa piloto en un par de decenas de centros en los cuales los directores podrán controlar y sancionar, en su caso, las ausencias de los docentes. Un anticipo que figuraba en el borrador de nuevo ROC –el documento definitivo se conocerá en un par de semanas–. Además, se estudia la posibilidad de que los directores también cuenten con un presupuesto para contratar directamente a profesorado para cubrir las bajas laborales. Esto se hará de dos formas: o el director usa dicho presupuesto o propone una sustitución a la Consejería quien la aprueba.
Esto de la contratación directa por parte del director del centro también figura/ba en el borrador para la gestión de las bolsas de interinos y sustituciones que se negocia en la Mesa Sectorial en la Comunitat Valenciana. Se decía algo así como que “excepcionalmente y para puestos de especial dificultad de provisión”, el director contrataría directamente. La razón es que hay determinadas vacantes en zonas rurales que por ser a tiempos parciales y lejanas a las zonas urbanas, a los interinos de las bolsas no les son atractivas y, en cambio, el director podría encontrar en el pueblo algún docente dispuesto a cubrir dicha sustitución, lo que agilizaría el proceso. Ya digo que es un borrador y que posiblemente no vea finalmente la luz, pero…
TAmbién los primeros pasos del desarrollo de la Ley de Educación de Cataluña están mostrando las verdaderas dimensiones de lo que dicha LEC apunta de fortalecer el papel de la dirección. Sobre todo, en el terreno de la evaluación del claustro.
Recopilo las ¿nuevas? competencias que van proponiéndose para los directores: sancionar, contratar, evaluar.
Y doy un paso más: ¿cómo puede afrontar un docente estas tareas de sancionar, contratar y evaluar sabiendo que el puesto de director es temporal y que algún día volverá al claustro para que otro compañero le pueda sancionar, contratar y evaluar?
De este modo, vaticino que con el tiempo será irremediable abrir un nuevo debate, mejor dicho, recuperarlo: la conveniencia del cuerpo específico de directores de centro (cosa, por cierto, que quizás tuviera cabida en los cuerpos propios que cita la LEC). Creo que esto pasará por dos motivos: a) la tendencia de la Administración a potenciar una dirección más gestora que docente (y, por tanto, sancionadora, contratadora y evaluadora) y b) la lógica reivindicación de un colectivo que entenderá que el correcto desempeño de su labor chocará con la temporalidad de su puesto.
En fin, puede que me esté adelantando demasiado a los acontecimientos, pero también creo que es la profesionalización de la dirección es una tendencia imparable. Primero por la creciente complejidad de la escuela y, segundo, por las intenciones que se detectan en los gestores públicos. El tiempo dirá si me equivoco.