La tarima del profesor en el aula se ha recuperado a raiz del debate sobre autoridad docente. Yo, qué quieren que les diga, veo una ventaja que es que al docente se le ve mejor desde las últimas filas. Y veo dos desventajas: en un sistema educativo que reserva un ¿5%? de sus plazas en las oposiciones a docentes con discapacitades, parece contradictorio introducir barreras arquitectónicas en los puestos de trabajo; en segundo lugar, veo la imagen y sólo pienso en cuántas bajas laborales provocarán los batacazos.