Publicado en El Mundo Valencia (27/1/2010):

ES LA HORA DE LOS POLÍTICOS

“La existencia de un terrorismo local (que no se da en Europa) y el elevado nivel de paro (mucho menor en la UE) enmascaran la preocupación que según las encuestas los españoles sienten por la Educación en comparación con el resto de europeos. Aun así, el 11% de la población opina que la situación escolar es el principal problema de este país, según el último barómetro del CIS. Y no es para menos. España está muy lejos de alcanzar los porcentajes de titulación exigidos en los Objetivos de Lisboa para 2010, el Informe PISA nos saca los colores en cuanto a rendimiento académico y seguimos sin acometer las recomendaciones internacionales que sitúan al profesor en el centro para mejorar la calidad de la enseñanza. Por tanto, hay razones subjetivas (la opinión de los españoles) y objetivas (los indicadores educativos) para que la propuesta de Pacto por la Educación que el ministro Ángel Gabilondo concretará el próximo 27 de enero sea considerada una cita de portada de periódico.
El anunciado pacto debería ser ambicioso en un contexto fundamentalmente político, que es, ni más ni menos, la experiencia que se concluye de los grandes acuerdos que hicieron posible la transición. También porque el Estado establece las leyes que ordenan y vertebran el sistema educativo y las autonomías manejan los presupuestos con los que se gestiona dicho sistema. La necesidad es un pacto de Estado político y un pacto social y sectorial autonómico, como exitosamente se ha logrado en Murcia.
El sistema educativo tiene su principal problema en la instrucción y, por tanto, el pacto de Estado debe concretar soluciones académicas para cambiar un modelo educativo que pese a postular la promoción automática no evita las repeticiones; pese a bajar la exigencia académica, da porcentajes bajos de graduados en Secundaria.
Por ejemplo, es preciso elevar el rendimiento académico en Primaria. También sería oportuno simplificar y flexibilizar la ESO para evitar el abandono educativo temprano y aumentar las tasas de titulados, así como expandir Bachillerato y aumentar los presupuestos para una FP permeable y protagonista en la reinserción laboral. Además, los partidos políticos deben trazar con valentía una carrera docente en la que lo laboral sea consecuencia y no causa de lo profesional.
En definitiva, un pacto de Estado que vertebre un sistema que realmente garantice una similar –y mejor– calidad académica en todas las opciones escolares, porque las desigualdades entre las autonomías y entre los propios centros son enormes. Y maldita la gracia que dónde se vive hipoteque el futuro de los hijos”.

Pablo Rovira
Delegado Comunitat Valenciana periódico Magisterio