Viendo las propuestas de Pacto de Ministerio y PP, parece evidente que uno de los cambios estrella que se avecina es cuarto de ESO. El análisis de ambos coincide en que algo hay que hacer con dicho curso al que nunca llegarán los alumnos que alimentan el fracaso escolar en España. Otra coincidencia en el análisis es que la extensión del Bachillerato tiene que ser a costa de este curso, y no alargando un curso más la enseñanza no universitaria.

En este contexto, el planteamiento del Ministerio es más tímido que el del PP. Siendo positivo crear dos perfiles de cuarto de ESO (acompañados con unos PCPIs a partir de los quince años) esta propuesta tiene el problema de que al no ser determinante la elección de perfil, los hechos y el tiempo pueden crear una puerta falsa. Es decir, que la realidad (no el planteamiento previo) cree una opción más ‘fácil’ que otra y, por tanto, al planteamiento inicial le salga el tiro por la culata.
Más atrevida es la propuesta del PP, la cual, de inmediato, aumentaría el porcentaje de graduados en ESO. No hay que ser muy listo para concluir esto: una etapa de tres años tendrá más titulados que una de cuatro. Además, la perspectiva de titulación estará en cualquier caso más cerca. De hecho, es el planteamiento contrario a la introducción de la repetición a partir de primero de ESO que introdujo la LOCE y se mantuvo en la LOE y que provocó un atasco de repetidores en el primer ciclo de la ESO. Repetidores que, cuando cumplen 16 años, ven tan lejano eso de cuarto de ESO que, directamente, dejan sus estudios (sobre todo en los últimos tiempos de bonanza económica y su mano de obra no cualificada).
Empero, la propuesta del PP tiene un importante handicap: el fin de la enseñanza obligatoria no coincide con el fin de ninguna etapa educativa. Efectivamente, el alumno titularía en Secundaria General y tendría que estudiar, obligatoriamente, un curso más, ya fuera Bachillerato o FP. Si quiere terminar, no estará escolarizado sólo hasta los 16 años y si no tiene ninguna intención de ello, ¿para qué estar un curso más escolarizado?
Es cierto que sus precursores tienen en cuenta la repetición (y no es para menos; en la Comunitat, el 40% de los alumnos repite algún curso durante la Obligatoria). De este modo, si se quita un curso de ESO y se da un año extra de escolarización, nuestra tasa de graduados, sí o sí, se tiene que disparar. Visto así sí, pero creo que está feo que el propio sistema contemple de inicio este planteamiento. Y, además, provocaría que Bachillerato y FP (al menos el primero) se contagiara de alguno de los problemas que tanto denuncian los profesionales de ESO (objetores escolares, indisciplina, falta de motivación, etcétera). No veo, por tanto, adecuado crear esa posibilidad de “año sabático de escolarización”.