La Consejería gallega dejó caer que estudiaba la posibilidad de incluir la exigencia del inglés en las oposiciones docentes. Luego ha pasado al “se está estudiando”. Ya es la tercera comunidad que recuerdo que lo ha intentado y ha tenido que echarse para atrás. El inglés no es una lengua oficial, resumo, y por tanto no se puede exigir a los docentes en las oposiciones.

Ganas, lo que se dice ganas, creo que hay en todas las consejerías, la cuestión es cuál será la primera, quién pone el cascabel al gato.
Soy consciente de las repercusiones laborales que tendría introducir este requisito lingüístico en las oposiciones. Por de pronto, sería un golpe en la línea de flotación de los interinos. Pero la medida tiene mucho sentido común para quienes no son del sector. Veamos.
La Educación española tiene en el aprendizaje de las lenguas (inglés) un punto débil que significa una desventaja competitiva sobre todo, para los trabajadores, pero también para las empresas. Así que se ha llegado a la conclusión de que hay que remediarlo y una de las ideas es hacer programas de inmersión lingüística (que es el camino, por cierto, tomado para la promoción social y el aprendizaje de las lenguas vernáculas). Para ello, obviamente, hace falta profesorado capaz de impartir su asignatura en inglés y partimos de un sistema educativo en el que (en términos generales) ni siquiera la asignatura de inglés se imparte en inglés. Por tanto, además de que hay que repensar la parte pedagógica (menos gramática, más comprensión, que se supone que eso se pretende con lo de las competencias básicas), el sistema requiere de profesorado capacitado lingüísticamente. Para conseguirlo, la Administración tiene que invertir muchos euros en formar al existente (intercambios, cursos en el extranjeros, formación, etc). Paralelamente, convoca cada año miles de plazas docentes. Por tanto, si la consejería de turno pudiera exigir el inglés previamente, se ahorraría el dinero que tiene que invertir en dicho profesor al día siguiente de que consiga su plaza en las oposiciones.
Se supone que en unos años, cuando esté en pleno funcionamiento el máster que exigirá el inglés a sus estudiantes, los profesores recién formados vendrán con el idioma en la mochila. Pero seguirá dándose la paradoja: se le podrá exigir el inglés como estudiante, pero no para contratarlo como profesor.
Creo que será Cataluña, con la creación de sus cuerpos docentes propios la primera que exigirá el idioma no oficial en sus pruebas selectivas. En segundo lugar, opino que las organizaciones sindicales tendrán que estudiar alternativas para que estas medidas no supongan deterioro en las condiciones laborales de los que ya están en el sistema. El no rotundo dejará de ser una opción algún día.
Y este debate todavía no se plantea en el uso de las nuevas tecnologías. Quien sabe si en el futuro, la prueba pr