La Conselleria de Educacion valenciana ha echado para atrás un acuerdo ¿verbal? alcanzado en 2004 por el que se elevaba el número de permanentes (liberados) sindicales. Los 250 que había hasta ahora, pasan a 196. Para ser exactos, quedarán 138 liberados de la Pública, ya que sólo es este sector el que reduce el número (ya que el acuerdo de 2004 sólo afectaba a este sector, claro).
Algunas consideraciones al respecto:

– Por mi experiencia profesional y mi trato personal, considero que la docencia es el único (o al menos de los pocos) colectivo donde los liberados sindicales trabajan más horas que los propios trabajadores. Hablo en general, porque hay casos, pero algunas organizaciones sindicales, doy fe, tienen un ritmo de trabajo intensivo y extensivo. Asistir, preparar y reaccionar a 130 mesas (técnicas y sectoriales) anuales da faena (quizás lo mismo habría que reconocer a un director general que prácticamente ha asistido a todas ellas). Por tanto, creo que es injusto el lugar común de liberado igual a vago y caradura.
– Sobre todo, porque este trabajo ha dado resultados para los docentes valencianos. Sé que esto no es reconocido, incluso puede enfadar a muchos, pero es cierto. Algunos ejemplos de cómo han mejorado las condiciones laborales de los docentes valencianos: en los últimos quince años, su poder adquisitivo ha subido, al menos, un 20% (y eso que si fuera por los presupuestos del Estado, habría bajado un 20%). Los docentes tienen un plan concilia, defensa jurídica gratuita, consideración de autoridad pública, reciben una formación envidiable para cualquier otro colectivo, se ha avanzado (aunque aún falta) en la prevención de riesgos laborales y salud laboral, la plantilla se ha duplicado en estos quince años, los interinos han mantenido un puesto de trabajo sin tener que presentarse siquiera a las oposiciones, el requisito lingüístico ha favorecido a la estabilidad laboral del docente valenciano, la jubilación LOE lleva ya 20 años…
– Uno de los problemas de los sindicatos valencianos es que su acción sindical es contradictoria con el reconocimiento de estos hechos, de tal manera que sólo la Conselleria publicita estos logros ya que los sindicatos piensan que esto perjudicaría alcanzar nuevas metas. Y de tanto insistir a los profesores lo mal que están, ahora les toca recibir la indiferencia, incluso cierto regocijo, ante el recorte de sus liberados. Generalizando, se piensa que los sindicatos no hacen nada porque no se insiste al profesorado cuánto se ha conseguido, sino cuánto falta por conseguir.
– Y en éstas, hay que introducir un factor que distorsiona la realidad sindical: la actividad sociopolítica de los definidos como sindicatos de clase. A efectos de opinión pública, a esto es a lo que se dedican los sindicatos docentes valencianos y no a defender a los profesores. Es uno de los riesgos que tiene sumarse a consultas populares “contra la política educativa” o, incluso, protestar por la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Estatuto de Cataluña.