Comienza la campaña de las elecciones sindicales docentes que se celebrarán el día 2 de diciembre. Al menos en el sector público (en concertada se celebran a lo largo de todo el curso). Desde el punto de vista político, la clave estará en la participación; desde la perspectiva docente, en el bolsillo. Éste es un análisis personal sobre cómo intuyo la evolución del voto en la Comunitat Valenciana, un ejercicio no exento de riesgo ya que a diferencia de la política, aquí no hay sondeos que sirvan de guía.
La composición actual de la Mesa Sectorial de Educación (enseñanza no univeristaria) es: STEPV (44,8% con 13.655 votos), FE-CCOO (21,4% con 6.528 votos), ANPE (12,5% con 3.828 votos) y FETE-UGT (9,7% con 2.960 votos). CSI-F se quedó en el 9,6% y 2.489 votos pero, por esas cosas que tienen las leyes, no entró en la Mesa por no llegar al 10% mínimo, a diferencia de FETE-UGT. Por último, quedó USO con 985 votos, con la única representación de dos delegados en la Junta de Personal de Castellón.
Los sindicatos han estado listos y han reaccionado a tiempo a la previsión del descenso de participación electoral por la desafección social hacia estos agentes educativos. Así, en esta ocasión habrá mesa electoral en todos los centros educativos, con lo cual será más fácil votar y, por consiguiente, irá más gente a hacerlo. Este punto será clave en el terreno político. Sin ánimo de extenderme, y con unas elecciones autonómicas por delante, una participación alta ‘recargaría’ la legitimidad social de las protestas de la Plataforma por la Enseñanza Pública. Por el contrario, una baja participación arrinconaría esas posibles movilizaciones en el saco de preocupaciones electorales del actual partido gobernante.
No hay que desdeñar el papel de la Plataforma de cara al voto sindical. Sin embargo, no creo que sea el decisivo. Serán unas elecciones basadas en el bolsillo: tanto por el recorte de sueldos a funcionarios impuesto por el Gobierno central como por el cumplimiento del acuerdo salarial de 8 de mayo de 2007. Los firmantes de dicho consenso (FE-CCOO, FETE-UGT, ANPE y CSI-F) insistirán en que gracias a él, el docente valenciano ha ganado poder adquisitivo incluso tras el recorte ZP. “!Y menos mal que firmamos¡”, insisitirán, porque el recorte estatal vuelve a dejarse sentir en los presupuestos 2011. Por contra, a nadie se le escapa que el recorte estatal ha sido un jarro de agua fría en las espaldas de las dos grandes centrales sindicales (FE-CCOO y FETE-UGT). De manera injusta o no, la sensación de compadreo entre gobierno y sindicatos requiere de mucha “pedagogía” para que desaparezca entre el profesorado.
Al STEPV también le puede afectar su no firma al acuerdo de interinos del año pasado. El calificativo de “sindicato del no” es rechazado por sus dirigentes que recuerdan que con el PP en el gobierno han firmado 19 de los 25 acuerdos suscritos. Pero no los dos últimos, y eso puede sentirse en las urnas. Sobre todo, en un colectivo históricamente afín como el de interinos, que ha variado mucho desde que este sindicato lleva reivindicando el llamado “acceso diferenciado” o “doble vía” de acceso a la función pública docente. Hoy en día que la mayoría de interinos tienen menos de cinco años de experiencia y para los que la interinidad es más bien un “campamento base” para atacar la cumbre de la oposición en mejores condiciones (y más puntos), es más eficaz agrandar los problemas de las adjudicaciones telemáticas que prometer lo que nunca se va a conseguir. Y en ese “campamento base” también ha estado muy activo ANPE con sus utilísimos cursos.
En estas ideas insiste FE-CCOO, para el que el único objetivo a contemplar es reducir la distancia que le separa del STEPV en la enseñanza no universitaria valenciana. FE-CCOO apela a la “responsabilidad” a que es muy fácil pedir siempre más mientras los otros sindicatos firman los acuerdos que garantizan las mejoras laborales. Por otra parte, el papel jugado por FE-CCOO en las movilizaciones socio-políticas, a efectos de visibilidad electoral, tiene luces y sombras. La principal luz es que lo único que ha conseguido la Plataforma en más de dos años de protestas es la retirada de que Educación para la Ciudadanía se imparta en inglés, y no precisamente por las movilizaciones, sino por una victoria judicial de FE-CCOO. A partir de ahí, sombras. En la plataforma, FE-CCOO quiso dar el protagonismo a FAPA-Valencia circunstancia que aprovecharon los otros dos sindicatos docentes para ganarle la ‘guerra’ de siglas. Así, antes de que FAPA informara de la voz consensuada de la Plataforma, los otros dos sindicatos adelantaban un comunicado para llevarse el gato al agua. También es cierto que la posición de FE-CCOO en la Plataforma ha sido algo incómoda y, en ocasiones, contradictoria. Que el ex presidente de Escola Valenciana vaya en las listas electorales de STEPV tampoco ha sentado nada bien en FE-CCOO.
A esto se suma la reciente denuncia de los acuerdos de plantillas de Secundaria y FP por parte de la Conselleria. Desde el punto de vista electoral, esta medida de la Administración recupera el conflicto sociopolítico que en los últimos meses, tras el fiasco de la consulta popular, aletargaba. Esto puede favorecer más al ‘voto sociopolítico’ en detrimento del ‘corporativo’. Y ya digo, me da a mi que con el voto sociopolítico, el STEPV tiene las de ganar, teniendo en cuenta, insisto, que a este sindicato, por su ya elevada representación, le es más fácil bajar que aumentar votos.
Para FETE-UGT, además, lo que afecta a la Formación Profesional le da protagonismo por el profundo trabajo que realiza en este campo (para las malas lenguas, más en la opinión publicada que en la sala de profesores, pero tiendo a creer que no). Las perspectivas de este sindicato parecen que son en alza. Primero porque la situación interna no tiene nada que ver con la que acudió a las anteriores elecciones sindicales. Además, ya bajó entonces bastante (por debajo del 10%) por lo que le pasa todo lo contrario que el STEPV: por inercia, es más fácil subir que bajar. Muy diferente a lo que le sucede a CSI-F. Demasiado cambio de caras y su ausencia en las Mesas de negociación le puede perjudicar. Su mejor baza es como alternativa en la función pública a las dos grandes centrales sindicales en el tema de los recortes salariales, pero no sé si con esto bastará para volver a la Mesa Sectorial.
Por su parte, en ANPE reina cierto optimismo, confianza en el trabajo realizado “en los centros” como les gusta destacar. Además, por oposición al resto, han profundizado en su carácter corporativo, distanciándose de las “platajuntas” como califican con ironía a la Plataforma por la Enseñanza Pública. Además, ellos han abanderado el modelo de dignificación de la figura del profesor que implanta tanto el Decreto de Convivencia como la próxima Ley de Autoridad Docente y, que, para muchos docentes, ‘ya era hora’. No obstante, en este tema les pasa un poco lo mismo que a los sindicatos de la Plataforma: dar con el equilibrio exacto entre la crítica y los principios es complicado. ANPE no termina de decidir si el Decreto de Convivencia ha sido positivo porque parece que entonces no puede reivindicar más allá; los de la Plataforma, en su crítica contra la política educativa de la Conselleria en ocasiones trasladan una imagen muy negativa de la escuela pública: ¡cómo decir a unos padres que no lleven a sus hijos a la concertada si continuamente se les dice que sus hijos estudiarán en barracones, sin docentes suficientes y un clima disruptivo en clase!
En definitiva, es difícil anticipar un resultado no sólo porque no existan sondeos, sino porque a veces confundimos la opinión publicada con lo que se piensa en la sala de profesores. Y ahí pesa mucho ver de vez en cuando a los delegados sindicales, interesándose por las cosas de los docentes. Porque es a éstos a quienes tienen que rendir cuentas los sindicatos. El próximo 2 de diciembre.