Hace unos días, me surgieron dudas sobre qué publicar en la portada valenciana de Magisterio. La actualidad educativa empuja a destacar los recortes, las dificultades de cobro, las manifestaciones docentes… Por otro lado, una noticia positiva resaltaba entre el resto: una tesis doctoral presentada en Alicante que concluía que el 99% de los escolares que también cursan estudios de Música aprueban todo en Primaria y con notas destacadas.

Ésta era mi duda: contar los problemas porque son importantes pero ya lo cuentan todos o reseñar una noticia positiva que en ningún otro medio saldrá en portada. Y esta pregunta trasladé a las redes sociales, preguntando a nuestro lector ¿y qué harías tú? La respuesta fue unánime: la música, a portada. “Mejor destacar lo bueno que seguir con lo malo que ya sabemos todos” decía una profesora. “Sugiero que destaques el esfuerzo de esos alumnos y de sus profesores”, apuntaba ¡una sindicalista! “Hay que decirlo”, insistía.
La escuela, efectivamente, reclama su sitio en los medios de comunicación. De hecho, ya lo tiene, pero no el que desea. Hace un par de meses mis alumnos de Pedagogía de los Medios de Periodismo recopilaron durante un mes toda la información que se publicó sobre Educación en los periódicos valencianos. En primer lugar, les sorprendió la cantidad de noticias educativas que se publican. En segundo lugar, destacaron que “la mayoría están relacionadas con la economía”.
¿Deberían los docentes dejar de manifestarse para dar buena prensa a la escuela? No creo ¿Deberíamos los periodistas dejar de contarlo? Tampoco. ¿Realmente es lo único que da de si el trabajo de 70.000 docentes, 750.000 alumnos y más del 30% del presupuesto de la Generalitat Valenciana? El problema, de hecho, no es de ocultación, sino de reduccionismo. Informativamente, vemos sólo una cara del poliedro educativo, o porque no giramos para ver los otros lados… o porque la escuela no los muestra. Como reivindicación será eficaz, pero como plan de comunicación es un desastre intentar convencer de tu calidad a las familias ‘pancarteando’ hasta la última grieta del gimnasio.
El viernes estuve en un instituto, invitado por un par de docentes entusiasmados, que participa en un programa de innovación financiado por fondos europeos. Como me decían los docentes en twitter, “mejor destacar lo bueno”. Y se justificaban:“Lo siento, es que no sé de periodismo”.
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Publicado en El Mundo Valencia