Para muchos, la verdadera agenda oculta que esconde el Bachillerato de tres años propuesto por el ministro Wert es la concertación de esta etapa. Si primero es obligatoria, habrá justificación política para concertar los otros dos cursos. Según esta lectura interesada, la reforma del PP se reduce a una privatización.
Valencia desmiente el mito. La Comunitat es la prueba de que el concierto de Bachillerato no requiere de tal requiebro en el sistema. Demasiada alforja para tan poco viaje. Lo único que impide concertar la postobligatoria es voluntad política y dinero. Recuerdo que lo anunció Font de Mora en vísperas de las elecciones autonómicas de 2007 y a las dos semanas de haber firmado una notable –y prácticamente extinta ahora– subida salarial de casi 175 millones de euros anuales al profesorado ¡Qué tiempos aquellos!
El Bachillerato de tres años no es una bicoca para la concertada. Al menos, para gran parte de ella que no imparte postobligatoria pero que verá perder un curso de la ESO. En Madrid, me dicen, el 60% de Escuelas Católicas no tiene Bachillerato.
La defensa durante la última década de la extensión del Bachillerato parte más de sectores de la escuela pública. Por ejemplo, desde el sindicato CSI-F, que ya a finales de los noventa recuerdo que su delegada de enseñanza, Paula Breñas, me hablaba de esta necesidad. O también desde la asociación de catedráticos de instituto Ancaba, que ha recuperado su predicamento en el Ministerio. No es casualidad que UPyD, de fuerte raigambre en los institutos de autonomías monolingües, fuera aún más lejos que Wert y pidiese que la ESO quedara en escasos dos años.
De hecho, lo propuesto por el PP incide en la misma dirección que los últimos cambios realizados por Gabilondo. Es la versión radical de la Ley de Economía Sostenible socialista: un cuarto de ESO orientador y PCPI a partir de los quince años. Por no hablar de aquel curso-puente de Bachillerato que le tumbaron los tribunales.
La verdadera disputa ideológica en esta reforma no es por la privatización. Y se produce en toda Europa: en qué momento hay que especializar la enseñanza para atender las actitudes e intereses del adolescente sin perder equidad.
En la medida en que reduzca el abandono escolar, más estudiantes cursarán Postobligatoria y ganarán todos los centros. Pague el Estado o las familias, bancos repletos es lo que permite llenar las redes.

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Artículo publicado en El Mundo Valencia