14 Febrero 2012
El mito de la privatización
Para muchos, la verdadera agenda oculta que esconde el Bachillerato de tres años propuesto por el ministro Wert es la concertación de esta etapa. Si primero es obligatoria, habrá justificación política para concertar los otros dos cursos. Según esta lectura interesada, la reforma del PP se reduce a una privatización.
Valencia desmiente el mito. La Comunitat es la prueba de que el concierto de Bachillerato no requiere de tal requiebro en el sistema. Demasiada alforja para tan poco viaje. Lo único que impide concertar la postobligatoria es voluntad política y dinero. Recuerdo que lo anunció Font de Mora en vísperas de las elecciones autonómicas de 2007 y a las dos semanas de haber firmado una notable –y prácticamente extinta ahora– subida salarial de casi 175 millones de euros anuales al profesorado ¡Qué tiempos aquellos!
El Bachillerato de tres años no es una bicoca para la concertada. Al menos, para gran parte de ella que no imparte postobligatoria pero que verá perder un curso de la ESO. En Madrid, me dicen, el 60% de Escuelas Católicas no tiene Bachillerato.
La defensa durante la última década de la extensión del Bachillerato parte más de sectores de la escuela pública. Por ejemplo, desde el sindicato CSI-F, que ya a finales de los noventa recuerdo que su delegada de enseñanza, Paula Breñas, me hablaba de esta necesidad. O también desde la asociación de catedráticos de instituto Ancaba, que ha recuperado su predicamento en el Ministerio. No es casualidad que UPyD, de fuerte raigambre en los institutos de autonomías monolingües, fuera aún más lejos que Wert y pidiese que la ESO quedara en escasos dos años.
De hecho, lo propuesto por el PP incide en la misma dirección que los últimos cambios realizados por Gabilondo. Es la versión radical de la Ley de Economía Sostenible socialista: un cuarto de ESO orientador y PCPI a partir de los quince años. Por no hablar de aquel curso-puente de Bachillerato que le tumbaron los tribunales.
La verdadera disputa ideológica en esta reforma no es por la privatización. Y se produce en toda Europa: en qué momento hay que especializar la enseñanza para atender las actitudes e intereses del adolescente sin perder equidad.
En la medida en que reduzca el abandono escolar, más estudiantes cursarán Postobligatoria y ganarán todos los centros. Pague el Estado o las familias, bancos repletos es lo que permite llenar las redes.
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Artículo publicado en El Mundo Valencia

JOSE IGNACIO ha escrito,
J f, 2012 @ 2:21
Me gusta que incidas en la repercusión que tiene el abandono escolar, es fundamental. Es pronto, quizás, para hablar de privatizaciones en cubierta. Lo que importa es romper con la dinámica de fracaso escolar con medios y capital humano. Los alumnos es lo primero en cualquier sistema educativo y en el nuestro, más.
curi ha escrito,
J f, 2012 @ 10:54
“Los alumnos son lo primero en cualquier sistema educativo”: Bueno, yo creo que esta afirmación es políticamente correcta y luce mucho hoy en día, pero por otro lado es bastante “naïve” (con perdón) y quizás potencialmente peligrosa.
Creo que esta actitud tan de moda actualmente entre pedagogos, padres, sociedad e incluso profesores ha dado lugar a dos cosas: la aparición de unas generaciones de “señoritos” acostumbrados a que se les dé todo hecho sin esfuerzo y, por otro lado la depreciación de la calidad del profesorado, tanto en sus condiciones de trabajo como en la calidad del mismo. Y este problema de calidad de las condiciones de trabajo afecta a la concertada más que a la pública.
En mi opinión, la importancia evidente de los alumnos en cualquier sistema educativo no debe eclipsar la importancia de los profesores. Decir que los alumnos son lo más importante en un sistema educativo es casi un pleonasmo y una demagogia, puesto que no existe el fenómeno educativo sin unos receptores de esta educación, y para ellos han sido creados estos sistemas. Sin embargo, la calidad de los profesores y de las condiciones en las que enseñan es lo que hace la diferencia entre, por citar un ejemplo clásico, España y Finlandia. Y dentro de España, las condiciones de trabajo de los profesores deja mucho que desear, y en consecuencia la calidad de su trabajo.
Pablo ha escrito,
J f, 2012 @ 2:51
Curi, un debate muy interesante. Es cierto, la “calidad” del alumno es la que es, por lo que la política educativa debería centrarse en aquello en lo que puede intervenir que es la calidad del docente… y sus condiciones.