Algunas voces han calificado las huelgas docentes como “políticas”, aunque más bien con intención de descalificarlas. Ni mucho menos. Política fue la huelga que en su día convocó la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública contra Ciudadanía en inglés. El sexenio docente ha bajado, ha aumentado la carga de trabajo, los interinos cesarán en un mes… Los motivos para ir a esta huelga eran fundamentalmente laborales.

Los sindicatos docentes han recogido el descontento de las salas de profesores que, como tantos ciudadanos, ven empeorar sus condiciones laborales por una crisis que entienden no han provocado.
Otra cosa es que esos mismos sindicatos hayan acertado en su estrategia reivindicativa. Y ahí tengo mis dudas, porque detrás de las declaraciones victoriosas está la realidad de que han tenido que desconvocar los últimos tres días de huelga. Los sindicatos se dejaron llevar por una consulta a los empleados públicos que a nada comprometía, porque no es lo mismo mostrar un apoyo telemático a una huelga indefinida que perder 700 euros en la nómina de mayo.
También les ha pesado convertirse en vanguardia autonómica, de tal manera que ante recortes similares, se desmarcaron del resto de comunidades con un exigente programa de seis días de paro. La huelga estatal de ayer hirió de gravedad su plan, provocando el doble efecto de que los docentes se reservaran para seguir el paro nacional cuyo seguimiento en la Comunitat ha sido inferior al resto de España. Y animada fundamentalmente por la incidencia universitaria debido a la subida de tasas.
El tercer error ha sido ‘echar’ a los tradicionales aliados en el sector de padres de estas convocatorias. Exigir seis días sin clase es demasiado para quienes son, antes que nada, padres.
Todo esto, no obstante, contrasta con las manifestaciones que sí han sido notables. Por lo que nadie se lleve a engaño: un desacierto en la acción sindical no enmascara el descontento laboral que hay en el sector, sean sus penurias mayores o menores que las del resto de valencianos. Es ésta la justificación de la huelga, porque nada justifica salir a la calle para defender una escuela con el 36% de fracaso escolar. La escuela pública no hay que defenderla, hay que mejorarla.

Publicado hoy en El Mundo Valencia.
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