El ministro José Ignacio Wert volvió a causar revuelo por instar a los universitarios a pasar sus preferencias y vocaciones por el tamiz de la empleabilidad.
El perfil formativo de nuestros jóvenes tiene serios desequilibrios. Gráficamente se representa en forma de diábolo: un alto porcentaje de abandono escolar, pocos estudiantes de ciclos formativos y de nuevo se ensancha al hablar de universitarios. El ‘dibujo’ de los países exitosos se semeja a un tonel o a una peonza, donde la mayoría de los jóvenes se reparte entre FP y universidad, y el porcentaje de abandono, la base de la silueta, es pequeño.

Nueve de las diez regiones europeas con menor porcentaje de jóvenes estudiando ciclos formativos son españolas (la Comunitat la segunda). Parece pues oportuno que uno de los objetivos sea aumentar los jóvenes que estudian FP.
Otro desequilibrio que hasta hace poco tenía España era el de los jóvenes que cursan estudios superiores de Ciencia y Tecnología. En el último dato de Eurostat (2010) España está en 13,9 de cada mil jóvenes, y el objetivo es llegar a 15. Hay un segundo apartado: elevar sobre todo el número de mujeres que estudian Ciencia y Tecnología: los chicos están en el 18,9/00 y las mujeres en el 8,6/00… Y eso que cualquier estudio indica que ellas son más brillantes en Bachillerato.
Por tanto, las palabras del ministro y su propuesta legislativa indican bien la intencionalidad de derivar a muchos jóvenes a la FP. No es erróneo siempre que para ‘llenar’ este porcentaje no se ‘vacíe’ el de universitarios sino el de abandono escolar. En este debate, hay cierta paradoja en la izquierda, la que reclama “la universidad para el hijo del obrero”, entre el misticismo de ‘lo obrero’ y el complejo de ‘universidad a toda costa’.
La sorpresa no es el análisis de Wert sino esa propuesta de planificación economicista que casa mal con las ideas liberales que se supone defiende. La Educación tiene un valor en si mismo que forma parte del derecho individual: la satisfacción de la persona formada y las competencias intelectuales que le reporta más allá de la instrucción técnica. Y esto tiene que ver con la vocación, la ejerzamos o no posteriormente.

Artículo publicado en El Mundo Valencia esta semana.
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