A escasas semanas de que se conozca un nuevo Informe PISA, leo en el blog de José Manuel Lacasa, director del Instituto de Investigación Educativa IFIE, la historia del alumno chino que en el último informe consiguió en matemáticas una puntuación superior a mil puntos. Un chaval que estudia en Shanghai, nacido en octubre de 1993 y no especialmente brillante en lectura. Les aconsejo que lean la historia en su blog (blogdelifie.blogspot.com.es) en el que Lacasa muestra cómo la probabilidad de encontrar un alumno así en España es de una entre 42 millones de estudiantes (una entre 1,6 millones para el mejor colegio español en PISA); pero en su colegio, un centro tan bueno como otra docena en Shanghai, es de una entre 800 alumnos.

Los cinco mejores países/regiones en competencia matemática según PISA son asiáticos, relegando a la envidiada Finlandia a 60 puntos de distancia de los 600 de Shangai y a España, 120 puntos por detrás. Es decir, en matemáticas, hay tanta distancia entre España y Finlandia como de ésta con China.
En la prueba internacional TIMMS de Primaria se repite el esquema. En la PIAAC, sobre Educación de Adultos, España ocupa la última posición (aunque aquí los países evaluados son menos).
No obstante, el hincapié se hace en la competencia lectora, que parece ser mayor prioridad en el debate europeo, al contrario que en los países asiáticos.
Hubo otro informe, denominado TEDS-M, que hablaba de la deficiente preparación en Matemáticas de nuestros maestros, entre otras cosas, porque el bagaje matemático de muchos de ellos se reduce a lo que estudiaron en la ESO.
Esta misma preocupación están trasladando universidades e instituciones relacionadas con las Matemáticas al ver que con la unificación en la Lomce de los Bachilleratos de Humanidades y Ciencias Sociales se ha dejado Matemáticas como optativa y Latín como obligatoria. Por tanto, el estudiante accederá a Económicas, por ejemplo, con las matemáticas de la ESO.
Así, nos parece hasta comprensible, ya sea en una clase de Periodismo (lo he vivido al explicar un porcentaje), ya sea en una comisión de Investigación sobre la CAM, justificar la ignorancia sobre los números con un “es que yo soy de letras”.