Lo que no suspende la Primaria se lo cobra la Secundaria. Lo hemos dicho en más ocasiones: para combatir el fracaso escolar hay que intervenir en la Educación básica. Y en los colegios públicos valencianos nadie suspende. Una arcadia feliz que traslada el déficit académico, agravado, a los institutos. Conocemos nuevos datos que lo corroboran.

Las estadísticas publicadas por el Consejo Escolar del Estado muestran esta casuística valenciana. En sexto de Primaria, la pública valenciana es la que más aprueba de España. De hecho, lo hace al 99,7% de los alumnos, rozando el aprobado general. La media española es del 95,5%.
Todo lo contrario sucede en cuarto de la ESO, donde nuestros institutos son los que más suspenden de España. Apenas el 70,4% de los alumnos consiguen el título, mientras que la media nacional (pública) es el 78,4%. Aquí no entra el alumnado que abandona la escuela sin siquiera llegar a cuarto, pero bien sabemos que nuestro fracaso en la ESO es, junto con Baleares, el mayor de España.
Lo curioso es que la concertada y privada valenciana es todo lo contrario a la pública. En Primaria, los centros privados son de los que más suspenden en España (apenas 89,7% de los alumnos promocionan), mientras que en la ESO la concertada aprueba al 83,5% de sus alumnos de cuarto. En definitiva, en Primaria la pública aprueba mucho más que la privada; en la ESO suspende mucho más. Diferencias mayores que las de cualquier otra autonomía.
No tiene sentido ese aprobado general en Primaria porque en las comparativas no destacamos, precisamente, por tener los mayores niveles de rendimiento. El cambio de estos chavales al instituto no es sólo un salto al abismo sino también la disolución de la responsabilidad. La concertada, sin ir holgada en la ESO, puede coordinar mejor etapas cuyos responsables toman café juntos en la sala de profesores.
Los niños de la escuela pública de Aragón, Castilla y León o Navarra, por ejemplo, repiten mucho más que los nuestros y no creo que sean menos felices; lo que sí sabemos es que sus jóvenes tienen más titulación y están mejor preparados. Aplazar los problemas no es solucionarlos, sino agravarlos.