Comienza la admisión de alumnos. Un proceso que tiene algo de bar para turistas: no importa el servicio porque los clientes no tienen que volver. Este nuevo periodo de admisión destaca por algunos rasgos: distrito único, bajada de natalidad y, como siempre, falta de información.

Este periódico (El Mundo Valencia) sabe como nadie, con su especial colegios, la necesidad informativa que tienen las familias que se encuentran en este trance. No hay manera. Estos días he revisado la web de la Comunidad de Madrid, donde el ciudadano puede encontrar las plazas que oferta cada colegio, las solicitudes que se presentan, cuántas se admiten y todo esto de los últimos cinco años. También resultados académicos como, por ejemplo, el porcentaje de alumnos que titula la ESO, instituto por instituto, o detallados todos los servicios, tipo de jornada y programas en los que participan. Ni una sola clasificación –eso lo hacemos los periódicos– pero sí mucha información. La Generalitat ha anunciado un portal de transparencia para abril. Veremos que dice del tema educativo y si llega a tiempo para esta admisión de alumnos. Lo dudo.
La gran novedad, no obstante, es el distrito único, una medida descontada con la reducción a cuatro zonas del curso pasado. Y, sobre todo, el descenso de natalidad. Aquí está la clave. Sólo hay que hablar con cualquier cargo directivo de centro, da igual su titularidad, para entender la gran preocupación que existe ante la falta de alumnos que llega. Desconozco si la financiación autonómica o la lucha contra el déficit –materia económica– permite plantearse retomar las ratios pre-crisis, pero la realidad escolar anima a plantearse estas soluciones. A nuestras escuelas comienzan a faltarle alumnos, lo que en positivo permite eliminar las aulas prefabricadas y en negativo pone en riesgo, a la larga, la continuidad de algunos centros.
Comienza un periodo de admisión aunque el curso que viene ya ha sido planificado. De nuevo, la libertad de las familias se subordina a lo decidido de antemano. Sería deseable una preinscripción previa, en enero, donde las familias presentaran sus deseos y la planificación escolar procurara concedérselos.

Artículo publicado el 1 de abril en El Mundo Valencia.