Quizás peque de efusivo, al fin y al cabo, poco eco ha tenido. En cambio, me parece esperanzador que los partidos parlamentarios aprueben unánimes un documento en Les Corts que contiene las claves para transformarse en un proto-pacto político por la Educación. Sí, el ansiado pacto que tanto se reclama y nunca se consiguió.

Hace tres años y medio, en Les Corts se creó una comisión especial para la mejora del rendimiento académico. 26 ‘insiders’ de la escuela valenciana pasaron por sus sesiones. Y la semana pasada, con el voto positivo de PP, PSPV-PSOE, Compromís y EU, se aprobaron por unanimidad sus recomendaciones. Creo justo reconocer la labor de los diputados Maira Barrieras, Pilar Sarrión, Josep Maria Pañella, Marga Sanz y la presidenta de la Comisión Carmen Ninet.
Qué atípico el halago. Lo sencillo es el análisis cínico de pensar que lo aprobado es un papel mojado y por ello fácil de acordar por todos. Apenas unos folios para el diario de sesiones que nadie recordará en breve, más cuando algunos ya están incluso de salida.
La esperanza –la Educación es optimista porque cree en un futuro mejor– es creer que sobre estas recomendaciones los partidos políticos pueden construir un pacto valenciano que guíe la política educativa para la próxima legislatura. Suficientemente técnico para que lo asuman todos; ideológicamente ambiguo para que no les condicione.
Ésta es la primera gran virtud de lo acordado. Las recomendaciones técnicas reconocen el baldón de las repeticiones, la carencia de excelencia y la reconversión escolar necesaria para afrontar los retos actuales.
Su segunda virtud es que no pone apellidos a la Educación. Para mi un mazazo a esos compañeros suyos que se empeñan en centrar las elecciones en un debate sobre pública o concertada. Sobre todo lo que dicen que hay que hacer para mejorar nuestra escuela, en ningún reglón aluden a la titularidad de los centros.
“El fracaso de un alumno es personal” dice el dictamen. Por fin se reconoce que detrás de las frías estadísticas están vidas –académicas– truncadas y eso exige lo mejor de nuestra política para evitarlo. Veremos qué queda de esto en la próxima legislatura. Ahora, yo opto por desearlo.

Artículo publicado el 17 de marzo de 2015.