Ministerio y autonomías comienzan hoy a negociar el borrador del Real Decreto de Evaluaciones, es decir, el diseño de las reválidas. La evaluación es una pieza clave en la Lomce, está presente en muchos sistemas educativos y estudios internacionales avalan su repercusión positiva en la obligatoria.
En cambio, también tiene sus riesgos, como la extensión de educar para aprobar, o la implementación de callejones de difícil salida, como puede ocurrir con los alumnos de los nuevos planes de mejora del aprendizaje o con los que aprueben cuarto pero suspendan el test.

Me causa más asombro que este diseño de prueba externa se extienda a la enseñanza de adultos por lo que tiene de sentencia a la irrelevancia de esta etapa educativa y, por tanto, la conversión de la llamada generación perdida en generación irrecuperable.
Con este borrador, para sacarse los títulos de ESO y Bachillerato los adultos tendrán dos opciones: una prueba libre autonómica o una evaluación estatal. En este diseño, matricularse o no en un centro educativo de adultos será irrelevante, por lo que los cientos de centros valencianos de este tipo se convierten en poco más que academias. Con una diferencia notable con un instituto: que en éste la escolarización es obligatoria mientras para los adultos es voluntaria.
La Comunitat tiene una de las mayores redes de centros de adultos –municipales y autonómicas– de España. Sin ir más lejos, la semana pasada la Conselleria invertía en ella 2,3 millones. También era una herramienta clave en la nueva ley de formación de adultos que quedó en los despachos de la avenida Campanar. El Ministerio, parece, va en dirección opuesta.
El elevado abandono educativo de la última década ha dejado una bolsa de jóvenes sin titulación que ya no figuran en la estadística. Una generación a la que el sistema educativo no le dio la respuesta correcta y le debe una segunda oportunidad. Sus oportunidades están cojas si la única puerta que se abre es la profesionalizadora y no la académica.
Introducir también la reválida en adultos no sólo se lo pone más difícil, sino que debilita la red de centros donde podían encontrar, a la segunda, su respuesta educativa.

Artículo publicado en El Mundo Valencia.