La semana pasada la Plataforma per L’Ensenyament Públic hizo llegar a los partidos de la oposición sus propuestas “Por un cambio educativo”. Este documento, junto con L’Escola que volem, de Escola Valenciana, establece las coordenadas que los agentes educativos de izquierdas quieren para un hipotético Consell de izquierdas.

Sin embargo, la clave no está en si los partidos de la oposición suscriben estos puntos, sino en las prioridades que establezcan. Cada apartado –gratuidad de servicios complementarios y libros, recuperación condiciones docentes, reducción de ratios, infraestructuras, red de 0-3 años– representa decenas o cientos de millones de euros en los presupuestos, por lo que ni llegarán en un año ni quizás en una legislatura.
Es momento de campaña, por consiguiente, de programas electorales. El PP decepciona con un programa de propuestas recicladas: los centros que llama “superplurilingües”, que ya creó Font de Mora, y los departamentos de Orientación en Primaria, una gran idea incumplida del programa de 2011. Más que propuestas, el PP plantea una continuidad basada en dos pilares: implantación de la Lomce y libertad de elección. Es el único partido que se dirige a ese 30% de familias de la Concertada sin confundirlas con las entidades que la gestionan. Además, difunde un mensaje fuerte: hace una década, estudiar en inglés o tener repaso dependía del bolsillo familiar y ahora es posible en la pública.
Por su parte, PSPV-PSOE presenta, como llama, un programa de gobierno, con varias ideas novedosas: aprovechar las aulas vacías para incorporar los 2 años a los colegios, los programas Profundiza municipales y la paralización durante un año de la movilidad docente para estudiar bien cómo estabilizar los claustros.
Al lado, un Podemos asistencial (un programa de extensión de ayudas sociales), una Esquerra Unida ideológica y un Compromís político (proponiendo un modelo único de inmersión lingüística en la escuela). De ahí la incertidumbre, porque frente a la claridad del PP, las prioridades educativas del bloque de izquierdas dependerán de las negociaciones postelectorales sobre quién se hacer cargo de la avenida de Campanar.

Artículo publicado en El Mundo Valencia el 13 de mayo de 2015.