Ha saltado la liebre en Canarias y esta semana podrán conocer todos los detalles en Magisterio.  En la Comisión General de Educación del pasado martes en Madrid, se aprobó el plan de desarrollo de la LOE que incluye la puesta en marcha de programas piloto para implantar la jornada partida en Primaria y ESO.
Este documento ya lleva un año circulando y el martes se le puso los dineros. De esta forma, en el punto 5 del documento se habla de “programas piloto para la extensión o modificación del tiempo escolar”, lo que se concreta en poner en marcha pilotajes que amplíen la jornada escolar, reinstauren la jornada partida y/o introduzcan clases de refuerzo fuera del horario escolar. En síntesis, en la línea del Plan Éxito o del plan experimental de extensión del horario que ya se está introduciendo en el sistema.
Es cierto que la Consejería canaria quizás haya exagerado un poco al calificar de “valiente la propuesta del Gobierno de España de poner sobre la mesa la revisión de la jornada continua y la extensión o modificación del tiempo escolar a través de programas piloto”. En una semana de movilización contra la política educativa canaria, que haya salido a la palestra el tema en plan el Ministerio anima a repensar la jornada continua ha provocado sorpresa, incredulidad e indignación entre el profesorado de las islas.
No se llegó a hablar en ningún momento de la jornada continua en la Comisión de Educación, según hemos contrastado, pero sí se aprobaron estos programas piloto. Por tanto, no se está revisando la jornada
continua, pero…
Y digo pero por varios motivos. Con esta propuesta del Ministerio y algunas medidas que están introduciendo las autonomías es evidente que se está revisando el horario lectivo con una tendencia al alza. Ya hay clases de refuerzo extraescolares, clases en julio y sábados por la mañana, ahora se habla de volver a la jornada partida, etcétera… Es decir, el río suena… y bastante ruidoso.
Y también lo digo por algo muy significativo. Que en un documento cuyo fin está en reducir el abandono educativo temprano se ligue la mejora de la calidad y del éxito escolar a la jornada partida y la extensión horaria da a entender que la jornada continua no mejora la calidad y favorece el éxito escolar. Lo que en roman paladino viene a ser jornada partida buena, jornada continua mala. Por de pronto, por tanto, mal pintan las cosas para los partidarios de la jornada única en las autonomías donde no existe.
Dicho todo esto, creo evidente que es necesario un debate público sobre los tiempos escolares. Pero mientras no se rompa la radical equivalencia de que docente y alumno entran y salen a la misma hora de
la clase, es un debate que dejará heridos. Las administraciones tensarán la cuerda ampliando el horario laboral (pagando o no esas horas extra, según las autonomías) y los sindicatos la tensarán movilizándose por la jornada continua. Y creo que la solución sólo pasa por flexibilizar el horario laboral docente.
Por ahora, ya se ve: en los papeles del Ministerio, jornada partida buena para la calidad educativa.