El PSPV-PSOE propone abrir los centros educativos once meses al año.
Sarrión-Once meses
Pilar Sarrión (responsable de Educación del partido) señala:
“Nosotros lo que proponeos con esta apertura de centros es que estas plazas sean cubierts por personal distinto a los profesores de los centros, por monitores, por educadores, por personal específico a las materias que se van a impartir y de esta forma que los padres puedan conciliar la vida familiar y laboral en este mes”.
El debate sobre los tiempos escolares debería abrirse. Ya he señalado en alguna ocasión que para que sea un debate sincero y posible, hay que separar lo que es el horario laboral docente del horario lectivo. Mientras que vayan de la mano, los intereses serán contrapuestos y, por tanto, no es posible el beneficio de unos (conciliación horaria de los padres o concentración horaria de los docentes) sin perjudicar a los otros (children keys o más horas de trabajo por el mismo sueldo).
En este sentido, está bien la propuesta socialista. Es un sinsentido que las instalaciones públicas tengan un horario y calendario de uso tan reducido. Aquí voy a contar una anécdota de juventud. Entonces, como el Poliderportivo de Burriana era ocupado por los equipos oficiales, las únicas instalaciones deportivas disponibles eran las de los colegios. El problema era que estaba cerrado y la polícia local te echaba si saltabas la valla. La solución pasó por poner un “objetor de conciencia” (aquello existía entonces) los fines de semana, para que la chiquillería local pudiera tener una alternativa de ocio saludable.
Volviendo al tema. El problema de la propuesta socialista es que quiere contentar a todos de una, sin ir más allá en el análisis, por lo que su idea ya comienza a no gustarme tanto. Por un lado, quiere ganar puntos ante las familias, y por eso les propone abrir 11 meses al año los centros. Por otro, no quiere enfadar a los docentes, y por eso dice lo de “que estas plazas sean cubiertas por personal distintos a los profesores”. Vamos, abrir en julio sí; con profesores, no.
Tanto es así que los profesionales alternativos que propone Sarrión son monitores, educadores y “personal específico en las materias que se van a impartir” (en las clases de refuerzo del Plan Èxit). La cosa tiene su miga, porque ¿quién es ese “personal específico en las materias que se van a impartir” que no sea los docentes? Me atrevo a intuir que se refiere a “otros docentes” y no a los de plantilla, porque no conozco más “personal específico” de Matemáticas que un profesor de Matemáticas.
Dejando de lado la dificultad que entreveo de encontrar “otros docentes” que no sea el de plantilla, los opositores e interinos enfrascados justo en julio en todo el tema de papeleo, adjudicaciones y demás (es decir, profes que están para pocas bromas voluntarias), la propuesta socialista vuelve a plantear la idea de que la alternativa especializada a un profesor es un monitor. Una cuestión, lo de “educar niños sin maestros” que ya hablamos en su día.
De este modo, desarrollando la idea, Sarrión propone que para reforzar las áreas en las que el alumno falla es decir, en las que tras un curso el docente no ha conseguido que el estudiante alcance los objetivos, se ponga un monitor/educador/personal específico, perfiles profesionales que no contemplan (al menos no son requisitos para ello) la formación pedagógica y de contenidos que se exige a un docente para ocupar la plaza que ocupa. Yo ya lo siento, pero un recinto que acoge a niños/adolescentes atendidos por no docentes no puede definirse como un instituto, sino más bien como una guardería. Lo que no quita para que, efectivamente, solvente un problema para muchas familias que, ellos sí, sólo tienen un mes de vacaciones. Lo de una guardería educativa, a mi que me lo expliquen.